lunes, 14 de noviembre de 2016

Aprendizaje ubicuo

En la actualidad, se vive en una sociedad que está prácticamente informatizada entera. Esto no solo lleva a cambios culturales y políticos en esta, sino que también produce que se tengan que cambiar las formas de educar a los niños. Co la  introducción de las TICs en las escuelas ya se está dando un gran paso en relación a este tema, como comenté en una reflexión anterior a esta. Pero eso no basta, tienen que incorporarse de tal manera que a los estudiantes les cueste menos trabajo absorber los conocimientos básicos que se establecen por ley. Por ello, hoy en día se desarrollan continuamente nuevas estrategias y actividades que les permita obtener estos conocimientos de forma más dinámica, divertida y sobretodo más práctica.

Existen distintas formas de aprendizaje, y con el tiempo se crean más y mejores, más actualizadas. Una de ellas es el aprendizaje ubicuo. Este tipo de aprendizaje, permite llevar más allá el uso de las TICs en las escuelas. Con su aplicación, se pueden juntar el mundo real con el virtual, cosa que, en mi opinión, es muy interesante y actual tanto para los estudiantes como para los profesores. Con esta nueva innovación que se puede aplicar fácilmente en las aulas, si se tienen los conocimientos adecuados, los estudiantes conseguirán poner más interés en los temas que se estén dando, los profesores más empeño en conseguir nuevas actividades que les interese relacionadas con este aprendizaje ubicuo y además, las escuelas podrían conseguir cierta distinción de otras de las zonas cercanas por su buena aplicación en las aulas. Además de resultar tremendamente útil al poder aplicarlo en cualquier momento y en cualquier lugar.

Pero esto, como todos los usos que se les puede hacer a las TICs, puede llegar a tener consecuencias negativas a la hora de educar. Al poder ser utilizado en cualquier momento y lugar, este tipo de tecnología usada en el aprendizaje ubicuo, podría crear cierta dependencia a las estudiantes e incluso a los maestros. Si una persona está continuamente consultando en Internet sobre las dudas que le van surgiendo, ya que resulta cómodo y fácil, en lugar de consultar un diccionario o preguntar a otra persona, el día en que le falte o le falle la conexión a Internet, estará algo perdido e incluso podría a estar desesperado. Esta dependencia, como cualquier otra no es buena, y menos a ciertas edades. Si ya desde pequeños recurrimos a las nuevas tecnologías para que solucionen cualquier problema, por pequeño que sea, el día en que pase algo de mayor importancia y no podamos utilizarlas, no sabremos qué hacer. Nos faltaría una competencia muy importante tanto social como profesional.

Pero esta dependencia, parece que viene marcada por esta nueva sociedad de la información. Hoy en día existe lo que se llama “computación ubicua”, que es la incorporación general de ordenadores en nuestras vidas. Como también comenté en una reflexión anterior a esta, hoy en día las nuevas tecnologías son claves en la sociedad en la que vivimos. No solo la tenencia de estas, sino su calidad, su tiempo de uso, sus actualizaciones, etc. Esto hace que las personas se juzguen unas a otras por el simple hecho de llevar un aparato electrónico u otro. Eso no está bien, porque no nos permite conocer a las personas en profundidad y establece grandes diferencias entre los distintos miembros de la sociedad.


Si este tipo de valores ya se les inculca a los niños desde pequeños, cuando lleguen a un aula con otros niños distintos a ellos, generará problemas de convivencia en el aula. Por ello, tanto los padres, como los profesores en las escuelas, deben tener mucho cuidado en la incorporación de ciertos aparatos electrónicos en las vidas de los niños. Sobre todo los profesores, deben tener mucho cuidado con las actividades y los tipos de tecnología que lleven a las aulas. Tienen que conseguir cierto equilibrio entre la innovación y la posible dependencia que puede generar en los niños.